Coger el avión y viajar con un bebé a una ciudad como París, en el mes de diciembre no es tan difícil como pudiera parecer.

¿Es verdad que cuando uno tiene hijos se acaban el viajar y las aventuras? Rotundamente no. El pasado puente de diciembre quisimos ponernos a prueba y nos marchamos cuatro días a París con Lucía, nuestra hija de siete meses. París quizá no sea una de las ciudades mejor adaptadas para viajar con bebés, pero todo es posible organizándose bien y con un poco de paciencia.

Lucía se plantea si entrar o no al museo del Louvre de París. París con un bebé.

Lucía se plantea si entrar o no al museo del Louvre de París. París con un bebé.

París es una de las grandes capitales Europeas y el principal destino turístico del mundo, con lo que a priori preparar un viaje allí no debería suponer un problema para nadie. Sin embargo al viajar con un bebé hay algunas cosas que es mejor tener en cuenta.

Preparando el viaje

La primera de ellas es la situación del hotel que elijamos. Vale la pena gastar un poco más en el alojamiento, o reservarlo con la suficiente antelación, pero conseguir un hotel ubicado lo más céntrico posible. De esta manera nos ahorraremos el tener que utilizar el metro, taxi o cualquier otro tipo de transporte público que, desgraciadamente, allí están muy mal adaptados para carritos de bebé. Nosotros nos alojamos cerca de la Iglesia de la ‘Madeleine’ a pocos metros de la plaza de la Concordia, lo que nos permitió ir andando a casi todas partes.

Es importante hacer bien la maleta para ir a París en invierno con un bebé.

Es importante hacer bien la maleta para ir a París en invierno con un bebé.

También es importante hacerse con una carrito de bebé adecuado. Para viajar y moverse por aeropuertos y transporte público lo mejor es una sillita tipo tijera, de las que se pueden plegar fácilmente y pesan poquito. De este modo si hay que salvar una escalera, en el metro por ejemplo, podemos cargar con ella fácilmente, así como a la hora de transportarle en el avión. Para ciertos momentos o zonas complicadas o con muchas escaleras es muy útil también la mochila porta-bebés, ya que te da mucha mayor libertad de movimientos.

En tercer lugar hay que tener en cuenta el aeropuerto al que vais a viajar. París tiene tres aeropuertos, Charles Degaulle, Orly y Beauvois. Este último es el más pequeño, más alejado y peor comunicado de los tres. Sin embargo es el que mejor combinación tenía con Alicante y por eso acabamos utilizándolo.

Viajar en avión con un bebé

La primera pregunta que nos hicimos al sacar los billetes era a partir de qué edad pueden viajar los bebés en avión. Aunque nosotros volábamos con Ryanair, las normas son muy parecidas en casi todas las compañías; y los niños de a partir de una semana de vida pueden viajar acompañados de sus padres. Para ello se les debe sacar un billete, que cuesta unos 20euros asociado a uno de los padres. El niño viaja sentado al bracito en tu mismo asiento y se te proporciona un mini-cinturón que se acopla al tuyo para que el bebé vaya asegurado.

El primer viaje en avión de Lucía. Un bebé en París.

El primer viaje en avión de Lucía. Un bebé en París.

Respecto al equipaje tienes derecho a embarcar gratuitamente el carrito del bebé, con el cual te dejan acceder hasta la misma puerta del avión, y tienes derecho a una bolsa de cabina de hasta cinco kilos de peso. También puedes embarcar todo aquello que necesites para su alimentación: biberones, papillas, potitos, agua, zumos…aunque sobrepasen los famosos 100 mililitros de líquido permitidos. Eso sí, al pasar el control de seguridad del aeropuerto del Altet nos hicieron introducir uno a uno cada potito en una especie de máquina que los analizaba, no fuera a ser que llevaras una bomba camuflada en ellos 😉 .

Almorzando en el autobús de camino al centro de París. París con un bebé.

Almorzando en el autobús de camino al centro de París. París con un bebé.

Pero sin duda lo más importante de todo, y más cuando se viaja en una low cost, es el tema de la documentación. Ryanair te exige, cuando se trata de vuelos internacionales, que el bebé lleve su propio Documento Nacional de Identidad (DNI), el cual hay que presentar tanto en la facturación como al acceder al avión.

A parte de todo esto hay poco más que decir que no sea de sentido común. Si se viaja con bebés mejor estar bastante tiempo antes en el aeropuerto, ya que al llevar más trastos el paso  por los arcos de seguridad muchas veces se ralentiza.

Respecto al vuelo en sí, eso ya depende de cómo sea cada bebé. En nuestro caso Lucía se portó como una auténtica campeona y no paró de reírse y jugar en las dos horas y pico de vuelo. Parecía que llevara toda la vida volando. Durmió su siesta, tomó su biberón e incluso tuvo tiempo para dejarle un maloliente regalito a la tripulación (hay cambiadores de bebé en los aseos traseros del avión).

Cómo llegar desde el aeropuerto de Beauvais a París

El aeropuerto de París Beauvais no tiene parada de metro y está ubicado a casi 100 kilómetros de París, con lo que el taxi, que cuesta unos 120 euros por trayecto, es prohibitivo. La mejor (y casi única) manera de alcanzar la ciudad desde el aeropuerto de París Beauvais es con el autobús lanzadera. El viaje de ida y vuelta cuesta 34 euros y los niños menores de 3 años viajan gratis. Si compras el billete por adelantado te ahorras la cola en la taquilla del aeropuerto y te descuentan un par de euros por trayecto.

El trayecto desde la terminal hasta ‘Porte Maillot’ dura aproximadamente una hora. Tiempo que aprovechamos para dar de comer a Lucía y echar una siestecita (ella sobre todo). El autobús te deja en un parking especial para autobuses justo al lado de la feria de muestras, donde hay un pequeño centro comercial y una parada de metro. Y aquí es donde empieza la diversión.

El metro de París con un bebé

Hay que tener en cuenta que el metro de París se inauguró en el año 1.900, y debido a esto poquísimas de las estaciones que atraviesan el centro de la ciudad están habilitadas para carritos de bebé o sillas de discapacitado.De las 303 paradas de metro que tiene París solo hay unas 50 estaciones de Metro o RER (el equivalente a nuestros cercanías) que tengan ascensores y accesibilidad para sillas de ruedas y carritos de bebé. Puedes consultar aquí el plano de las estaciones de metro, RER y autobús accesibles de París.

Para moverse en el metro de París con un bebé lo mejor es una mochila.

Para moverse en el metro de París con un bebé lo mejor es una mochila.

Además, en las pocas que sí lo están, la ubicación de los accesos es confusa y parece un poco arbitraria. Es decir hay estaciones que disponen, por ejemplo, de ascensor para acceder de la calle a las taquillas pero después no tienen medios mecánicos para acceder al andén, con lo que igualmente te tocará plegar la sillita coger al bebé al brazo y bajar con él los tramos de escalera necesarios hasta llegar al tren.

La mejor opción si vais muy cargados o vuestro cochecito no es plegable puede ser utilizar el autobús o un taxi para los desplazamientos dentro de la ciudad. En París no es obligatoria la sillita de bebé en los taxis, con lo que los niños pueden viajar sin problemas en los brazos de un adulto acompañante.

Los bebés comen y se hacen caca

En efecto, los que somos padres tenemos claro que los bebés tienen por costumbre hacer caca dónde y cuando les viene en gana. Sobre el tema de dónde cambiarles el pañal, hidratarles el culito y otro tipo de higiénicas lindezas, París no está a la última. Es fácil encontrar cambiadores en casi todos los establecimientos públicos: museos, estaciones de tren, aeropuerto…sin embargo en los lugares turísticos es prácticamente imposible. Cuanto más coqueto y encantador sea el café donde pretendáis parar  a tomar algo,  más incómodo e inaccesible será el aseo.

En los locales modernos y franquicias de París suele haber tronas para bebés.

En los locales modernos y franquicias de París suele haber tronas para bebés.

Por lo general, (por lo menos en los que visitamos) nos dimos cuenta de que la gran mayoría bares y cafeterías tienen el servicio muy pequeño y además subterráneo, al que muchas  veces hay que acceder por escaleritas muy empinadas o de caracol. Así que lo más recomendable es armarse de la clásica esterilla cambia-bebés portátil e intentar apañarse con el escaso espacio que queda y mucha imaginación.

Respecto a la comida más o menos similar. En locales modernos y franquicias estilo starbucks o Pret a manger, tienen tronas para el bebé y te calientan cualquier alimento sin ningún problema. En la mayoría de Cafés, Bistrós y terrazas nadie te asegura que vayan a tener sillas para bebés y en muchas ocasiones nos tuvimos que apañar como pudimos para darle de comer.

¿Qué hacer en París en Invierno con un bebé?

Muchísimas cosas, y te las contamos en este nuevo post titulado diez cosas que hacer en París en un fin de semana.

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