Hay etapas durante el recorrido del Transiberiano en las que permaneces hasta cuatro días seguidos dentro de un tren. Comer, dormir o ducharse puede convertirse en toda una aventura.

Me encanta viajar en tren, y realizar el mítico Transiberiano era una de las ilusiones que tenía desde que era pequeño. En mi imaginación infantil los viajeros del transiberiano recorrían la distancia entre Moscú y Vladivostok en elegantes vagones mientras tomaban vodka y té en tazas de cristal tallado. Nada más lejos de la realidad.

Desierto de Gobi en Mongolia visto desde el el compartimento del Transmongoliano.

Desierto de Gobi en Mongolia visto desde el compartimento del Transmongoliano.

Varias décadas después pude hacer realidad ese sueño. Nosotros hicimos el trayecto desde San Petersburgo hasta Beijing, atravesando Siberia y Mongolia.  Aproximadamente 8.000 kilómetros de recorrido en los que pasamos una semana entera en tren.

La ruta del Transiberiano / Transmongoliano

Lo primero que hay que apuntar es que el Transiberiano, no es un tren, sino una vía férrea que discurre entre la ciudad de Moscú, al oeste de Rusia, hasta Vladivostok, en la costa del Océano Pacífico. Hacia el final de su recorrido la vía se ramifica pudiendo optar por coger un ramal que atraviesa el Desierto de Gobi en Mongolia y desemboca en la ciudad de Beijing (Pekín). Este recorrido es el conocido como ferrocarril Transmongoliano y es por el que nosotros optamos.

Ruta de las etapas del tren Transmongoliano desde San Petersburgo a Beijing.

Ruta de las etapas del tren Transmongoliano desde San Petersburgo a Beijing.

Puesto que no existe un billete único, cada uno organiza sus etapas del transiberiano como quiere, y va comprando billetes para los diferentes trenes que cubren los trayectos que se quieran hacer. Nosotros lo hicimos un poco a lo bestia y lo finiquitamos todo en cuatro paradas. Al final de cada etapa pasábamos un par de días en la ciudad para hacer turismo, dormir en una cama de verdad, comer bien y ducharnos.

  • El primer trayecto entre San Petersburgo y Moscú es el más corto de todos (dura una noche) y lo hicimos a bordo del mítico y elegante tren nocturno Flecha Roja (nada que ver con lo que nos esperaba después).
  • La segunda etapa fue entre Moscú y la ciudad de Irkutsk, cerca del lago Baikal y a pocos kilómetros de la frontera con Mongolia. Este tramo nos llevó cuatro días recorrerlo, y fue sin duda el más duro y bonito a la vez. Durante los cuatro días únicamente salimos del tren a estirar las piernas por el andén si hacía una parada para que subieran o bajaran viajeros.
  • La tercera etapa fue entre Irkutsk y Ulan Bator, en Mongolia. Este tramo lleva apenas dos días recorrerlo en tren, aunque sería mucho menos si no fuera por las interminables paradas en los puestos fronterizos.
  • La cuarta etapa fue entre Ulan Bator y Beijing, en China. Este trayecto tiene una duración similar a la anterior, pero es más fascinante si cabe. Se atraviesa el inmenso desierto de Gobi, y al atravesar la frontera con China de madrugada se lleva a cabo una increíble maniobra en la que alzan el tren con unos gatos hidráulicos (con los pasajeros dentro) y cambian las ruedas para que puedan circular por las vías chinas, que son de un ancho diferente.
El tren transmongoliano suspendido en el aire mientras los operarios cambian las ruedas del vagón.

El tren transmongoliano suspendido en el aire mientras los operarios cambian las ruedas del vagón.

Comer en el tren transiberiano / Transmongoliano

Puesto que hay etapas en las que permaneces hasta cuatro días seguidos viajando en el tren, antes de iniciar el viaje hay que decidir cómo vamos a alimentarnos. Lo más sencillo y barato es llevar una buena provisión de comida propia: pan de molde, fiambre, leche, café y té instantáneos, fruta…pero sin duda los reyes de la alimentación a bordo del tren transiberiano son los noodles (fideos tipo chino).

Típica comida en un vagón del transiberiano.

Típica comida en un vagón del transiberiano.

Todos los vagones que realizan la ruta del transiberiano y transmongoliano van provistos de un curioso aparato que se llama Samovar. Se trata de una especie de caldera con un grifo situada en el pasillo del vagón y en la que cualquiera puede proveerse libremente de agua hirviendo para hacerse unos fideos, una sopa, o cualquier bebida caliente. Por eso es importantísimo llevar contigo una taza (si es metálica y con asa mucho mejor) y cubiertos. Además no hay que olvidar comprar botellas de agua, porque beber del agua del grifo del aseo no es lo más recomendable si quieres mantener tu salud en buen estado.

Otra opción para alimentarse, sobre todo si nos apetece variar un poco la dieta con algún producto un poco más elaborado, es aprovechar las pequeñas paradas que hace el tren en las diferentes estaciones y comprar algo de fruta, carne, pasta o verduras a alguna de las personas que acechan al tren en cuanto para. Estos vendedores ambulantes montan auténticos mercadillos, y simplemente por curiosear lo que ofrecen ya merece la pena acercarse.

En cada vagón hay un pequeño listado en el que se indica las ciudades en las que el tren se detendrá y por cuanto tiempo. Esta es una buena manera de probar la gastronomía local en plan ‘take away’ aunque aquí cada uno es responsable de qué compra y a quién se lo compra.

Y por último no hay que olvidar la opción más cómoda, pero a su vez la menos aventurera y económica. Visitar el vagón restaurante del tren. Como en cualquier tren la comida no es ninguna maravilla, pero cuando llevas 2 días enteros alimentándote a base de comida deshidratada se agradece echarte al estómago alguna cosa caliente. El menú no es demasiado caro y por menos de 20euros al cambio puedes comer un plato combinado decente con una bebida. Curiosamente los rusos apenas utilizan el vagón restaurante y es muy normal que esté lleno de extranjeros bebiendo cerveza y jugando a las cartas.

Los aseos del tren transiberiano / Transmongoliano

Si uno es un poco escrupuloso, debe armarse de valor si quiere viajar en el tren transiberiano. Nosotros cogimos billetes de segunda clase, en los que en cada vagón hay diez compartimentos de cuatro personas cada uno. Cada vagón de segunda clase cuenta con dos aseos sin ducha, es decir, un aseo para cada 20 personas. En ellos únicamente hay un pequeño lavabo y un inodoro.

Aseo del vagón del tren transiberiano.

Aseo del vagón del tren transiberiano.

Al principio del viaje las cosas van más o menos bien, pero conforme pasan los días se nota el uso que hace la gente del baño y a veces da un poco de asquito usar la taza. Puesto que no hay ducha y pasas varios días en un espacio muy reducido nosotros perfeccionamos el concepto de ‘ducha francesa’. Usando toallitas de bebé (compramos un cargamento antes de salir de España) y una toalla empapada en agua puedes hacer una sesión de higiene en el aseo que te permita mantener una comodidad más que aceptable.

 

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