Viajar a Beijing (Pekín) y no visitar la Gran Muralla China sería algo así como visitar París y no ver la Torre Eiffel, solo que con una pequeña diferencia. En París es casi inevitable no levantar la vista y darse de bruces con ella casi desde cualquier punto de la ciudad, sin embargo acceder desde la capital China a cualquiera de los tramos más cercanos de la muralla puede convertirse en una auténtica aventura.

Este post es quizá el que nos hubiera gustado encontrar a nosotros antes de emprender nuestra odisea pekinesa. Si viajamos a China dentro de un viaje organizado lo más común es que nuestro paquete turístico ya incluya una visita guiada en autobús hacia alguno de los tramos más frecuentados y accesibles para los turistas. Sin embargo ¿qué pasa cuando hemos viajado por libre y únicamente contamos con nuestros medios para llegar a la Muralla China?

¿Qué es la Gran Muralla China?

Para empezar hay que tener en cuenta que siendo precisos no se puede hablar de una muralla, sino que desde su mismo origen esta construcción fue concebida como la conexión de distintos baluartes defensivos que los diferentes emperadores Chinos fueron construyendo al norte del país para defender sus fronteras.

Gran Muralla China en el tramo de Badaling.

Gran Muralla China en el tramo de Badaling.

Hoy en día muchos de sus tramos han desaparecido, ya que en los últimos siglos, y al perder su función defensiva se fueron desmontando progresivamente para aprovechar las piedras y sillares en la construcción de casas y otro tipo de obras civiles.

De este modo no fue hasta la llegada de Mao al poder, y durante el apogeo de la China comunista cuando se comenzaron a restaurar diferentes tramos de muralla con el objetivo de convertirla en símbolo del poder chino de cara al resto del mundo. También de esta época, y como parte de la misma estrategia de propaganda es la falsa afirmación de que la Gran Muralla China es la única construcción humana que se ve desde el espacio.

 

 

¿Cómo llegar a la muralla china desde Beijing?

Vista del centro de visitantes de la Gran Muralla China en el tramo de Badaling.

Vista del centro de visitantes de la Gran Muralla China en el tramo de Badaling.

Si nuestra intención es acceder a la Gran Muralla China desde Beijing tenemos varias opciones. Lo primero que hemos de tener en cuenta es la época del año en la que vamos. Si es verano (Julio o Agosto) hemos de estar preparados para las aglomeraciones, las colas, y en muchos casos la desesperación y la lipotimia.

Hay que tener en cuenta que en China viven más de mil millones de personas, que también aprovechan el verano para viajar y hacer turismo por su país, y para ellos ir a la Gran Muralla China, al menos una vez en la vida, tiene mucho de peregrinación mística.

En autobús organizado: Esta es quizá la opción más sencilla y con menos colas, pero también la más cara y pesada de todas. En todos los hoteles y establecimientos turísticos de Pekín encontraremos folletos y gente intentando vendernos alguna de estas excursiones. También a la salida de las estaciones de tren y en plazas como Qianmen y Xizhimen. La parte positiva es que nos olvidamos de todo, y nos llevan y nos traen. Es importante saber si la excursión cuenta con guía chino únicamente (lo más frecuente) o también habla algún idioma extranjero. El inconveniente de este tipo de tours es que casi siempre hacen paradas intermedias en alguna tienda de souvenirs, o fábrica de artesanía y que sus precios no suelen ser muy competitivos.

En autobús de línea: Es una opción muy barata y cómoda si se visita la muralla en temporada baja. En verano solo está recomendada para mega-madrugadores o gente que esté dispuesta a pelear durante dos horas haciendo cola al sol por una plaza libre en el autobús. Para alcanzar los tramos de Badaling, el mejor conservado y más turístico, o el de Juyongguan, el más cercano a Beijing, hemos de coger la línea 919 que sale desde la puerta Deshengmen. Encontrarlos es muy sencillo, ya que no hay más que dejarse guiar por la riada humana. Parten autobuses continuamente hacia la Gran Muralla China desde las 6:30 de la mañana, pero si os esperáis mucho a cogerlo os arriesgáis a varias horas de cola a pleno sol.

Cola para acceder al autobús 919 hacia la Gran Muralla China.

Cola para acceder al autobús 919 hacia la Gran Muralla China.

En tren: A priori esta sería la opción más cómoda, barata y rápida de cubrir los 70 kilómetros que separan Beijing del apeadero de Badaling, a los pies de la Gran Muralla China. Sin embargo, como hemos avisado antes, es una opción prácticamente a descartar si se va en temporada alta. En verano es casi imposible conseguir un billete para el día y la gente se levanta a altas horas de la madrugada para hacer cola en la taquilla y poder encontrar uno de los pocos billetes que se agotan en cuestión de minutos.
Si visitáis Beijing en cualquier otra época, no lo dudéis, el tren es rápido, directo y muy, muy barato (apenas un par de euros al cambio).

El tren hacia la Gran Muralla China se coge desde la estación Norte de Beijing, en la parada de metro Xihimen. Allí lo recomendable es que llevéis escrito en chino (podéis pedir al recepcionista del hotel que os lo apunte en un papel) el trayecto, la fecha y el número de billetes que queréis comprar, ya que sería casi un milagro encontrar un empleado de la estación que sepa inglés. Hay trenes prácticamente cada hora y podéis consultar aquí los horarios.
Una vez lleguéis a la estación de Badaling, aún os quedan unos 15 minutos de subida andando hasta la base de la Muralla.

El metro de Beijing en Agosto.

El metro de Beijing en Agosto.

En taxi: Esta fue la opción que elegimos nosotros después de fracasar intentando comprar billetes de tren en pleno agosto, y después de una hora en la cola del autobús de línea, ante la perspectiva de morir de insolación.
Los taxis en China son realmente baratos, pero atención a los taxistas, porque por regla general, intentarán sacarte por la carrera todo el dinero que puedan.

La clave está en negociar con ellos el precio antes de subir al taxi y, por mucho que parezcan enfadarse, regatear por la décima parte de la cantidad que nos pidan al principio. A nosotros nos cobraron alrededor de 30 euros por el viaje de ida y vuelta (importante acordar la vuelta, ya que podríais llevaros la sorpresa de no tener medio de transporte para volver) y sinceramente considero que podríamos haber pagado mucho menos ya que mis dotes para el regateo son poco menos que nulas.

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