Hace unos años, salimos con los niños a dar una vuelta por el Desierto de las Palmas. Nunca imaginé que nuestra experiencia, iba a finalizar con un duende fotografiado …

De todos es sabido que a los niños no les gusta subir cuestas ni hacer esfuerzos que no les reporten un beneficio directo, por lo que tuvimos que ingeniárnoslo, desde la salida, para que no se dieran media vuelta o decidieran dejar de andar y pedirnos que los lleváramos en brazos.

Nuestra primera «estrategia» fue pedirles a los Reyes Magos que les trajeran unos flamantes equipos de explorador. Que simplemente, consistían en unos cinturones llenos de bolsillos que incluían una brújula, unos prismáticos y un cordino con un mosquetón. Esto, fue decisivo para que ellos tuvieran la necesidad imperiosa de salir al campo a estrenar «el equipo».

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Cargados cada uno con una pequeña mochila, su bocadillo y una cantimplora, empezamos a contarles historias que nos íbamos inventando sobre la marcha para que olvidaran el cansancio o el esfuerzo que sus piernecitas estaban realizando. Al principio cualquier cosa les bastaba para seguir adelante, pero cuando llevábamos media hora de marcha y habíamos hecho ya tres paradas para descansar y estrenar las cuerdas, nos vimos en la obligación de marcar un objetivo en sus cabezas que les motivara a seguir adelante, porque ya estaban empezando a aburrirse de tanto árbol y de tanta piña.
Así que se nos ocurrió hablarles de la historia de «La Hondonada de los Duendes«.

Tal y como les fuimos explicando, decía la leyenda, que de camino a la cima del Bartolo, existía un lugar en el bosque donde se reunían los duendes casi todas las noches a charlar de sus cosas.   Les contamos que los duendes se escondían de las personas y las espiaban desde lo alto de los árboles y detrás de las rocas.

 




 

La historia resultó un éxito. No sólo conseguimos que subieran hasta la cima sino que además, cuando bajamos, conseguimos que tuvieran ganas de repetir la experiencia otro día. ¡Genial!

 

 

Nuestra sorpresa llegó cuando al llegar a casa, volcamos las fotos y los vídeos que habíamos hecho durante el trayecto en el ordenador. En este, tenemos instalado PICASA, una aplicación de Google para organizar, importar y categorizar fotografías, que entre otras cosas, dispone de un potente sistema de reconocimiento facial, con el que el programa es capaz de detectar caras de personas en las fotografías.  La cosa es que fuimos viendo las fotos y los vídeos de una en una, hasta que en un de ellas, se nos cambió la cara a todos cuando Picasa nos preguntó: ¿Quién aparece en esta foto?

 

duende_fotografiadoAl principio parecía que se trataba de una broma, pues en una foto, en la que mi hija me untaba crema protectora, aparecía una extraña cara que en un principio fuimos incapaces de localizar en la fotografía. Al ampliar la foto pudimos detectar un inquietante rostro entre las ramas del pino que teníamos detras… ¡Un duende! gritaron mis hijos ¡Mamá ha fotografiado un duende! La verdad es que yo también me quedé sorprendido de nuestro hallazgo, pero la manera en que mis hijos se agarraron de las mangas de mi camisa me hizo ver que la cosa era más importante de lo que parecía: ¿Veis? Ya os habíamos dicho que si caminábamos en silencio y prestando atención podíamos encontrarnos con uno…

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FoursquareLa semana pasada, volvimos con los niños más «creciditos», y entre otras cosas, quizás por deformación profesional, se me ocurrió la idea de hacer un Check in en Foursquare inaugurando «La Hondonada de los duendes«. Estaría bien saber si alguien más ha podido contactar con duendes, gnomos, trolls, hadas o cualquier otro tipo de personaje fantástico. No sé, creo que no es justo guardarse en privado la foto del primer duende fotografiado en Castellón, ¿no? 😉

 

Con todo lo dicho, espero poder contribuir, de alguna manera, a hacer que los niños, ya sea por un duende fotografiado o por un troll grabado en vídeo, encuentren un motivo para dejar por un rato las consolas, los teléfonos y las tabletas para disfrutar de un día en la montaña.

 

Algunas recomendaciones para hacer rutas de montaña con niños

Si no tenéis costumbre de hacer este tipo de actividades con vuestros hijos o sois padres primerizos y siempre habíais andado sin niños por la montaña, os dejo algunos consejos para que los más pequeños, aprendan a disfrutar de las actividades al aire libre.

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  1. Haced que cada niño lleve su propia mochila. Aunque sean muy pequeños, es importante que empiecen a hacerse responsables de sus cosas. Al principio pueden cargar simplemente con su almuerzo, y poco a poco, irles cargando con el resto de sus cosas.
  2. Una botella de agua por persona. El agua es una de las cosas más difíciles de racionar en la montaña. Es importante que cada niño lleve su cantimplora y aprenda a racionar y cargar con su agua. Una buena técnica para no quedarse sin agua en mitad de un recorrido es proponerse llegar al final de la ruta con un tercio del agua con la que se ha iniciado (Como mínimo) .
  3. Ropa de Abrigo. Es importante llevar una chaqueta corta-vientos para las paradas. El sudor y el frío pueden ser un mal enemigo si nos quedamos un rato parados en la montaña.
  4. Crema protectora. El aire de la montaña y el sol son muy dañinos para la piel. Por lo que es muy recomendable llevar un tubito de crema con factor de protección total.
  5. El calzado. Unas botas de montaña semi-rígidas y de caña media les ayudarán a sentirse seguros por las rocas y no clavarse las piedras en las plantas de los pies. Además les protegerán los tobillos de esguinces y posibles torceduras.
  6. Un bastón para caminar. Apoyarse en un bastón o en un simple palo, aliviará el esfuerzo de nuestras rodillas y nos permitirá apartar zarzas y otras plantas que se interpongan en nuestros caminos.
  7. Comida. Mejor hacer comidas pequeñas durante toda la ruta que una comida larga y copiosa. Frutos secos y fruta son una buena opción durante el camino. Dejad que los niños se detengan a beber o a comer todas las veces que necesiten. Recuerda que un niño no tiene las mismas necesidades que un adulto.
  8. Volver con una sonrisa. Por último, recuerda que el niño tiene que traer un buen recuerdo en su mente. Una experiencia traumática o el recuerdo de un agotamiento insufrible puede hacer que en su vida quiera volver a pisar la montaña. Con lo que es importante que no deje de jugar y encontrar alicientes durante el recorrido.

 

¿Cómo llegar a la Hondonada de los Duendes?

Antes de nada, es necesario recordar que el Desierto de las Palmas es un parque Natural protegido que debemos respetar y proteger:

  1. Debemos respetar todas las especies de animales y plantas que allí se encuentran
  2. Tenemos que «traernos toda la basura que generemos durante nuestro recorrido». Sí, las colillas sobre todo.
  3. Tenemos que cuidar, en la medida de lo posible, de los caminos y sendas.
  4. Además, debemos caminar con los ojos bien abiertos para no pisar árboles en proceso de repoblación.

Dicho esto, ahora sí: ¿Cómo se llega a la Hondonada de los duendes?

En función de lo acostumbrados que estemos a caminar por la Montaña o en función de la edad de los niños que nos acompañen podemos acceder por diferentes rutas:

  • A pie desde «La Bartola». La excursión para llegar a este paraje es ideal para hacerla con niños. Se encuentra en la ruta que sube «al Bartolo» cresteando todos los picos desde el Centro de información «La Bartola» del desierto de las Palmas, (Castellón). Es una ruta habitual para corredores de montaña, grupos scouts y amantes de la montaña y la naturaleza. La entrada a la Hondonada la marcan dos grandes pinos que hacen de puertas y un gran montón de piedras. Nuestra ruta se junta con el  PR-CV 422. PR son las siglas de «Pequeño Recorrido» un itinerario marcado que podréis seguir a través de las rocas de Color amarillo y blanco.
  • En coche desde el Restaurante «Bruno». Desde este restaurante (Ahora se llama así) sale un camino de piedra accesible para cualquier coche con los bajos relativamente «altos» (Mejor 4×4) que lleva hasta «El Coll de la Mola», donde hay sitio para dejar el coche y seguir los carteles en dirección «Pic Bartolo» sin perder las señales del PR.
Coll de la Mola
Coll de la Mola e inicio de la senda hacia la hondonada de los duendes

Aquí os dejo otra excursión interesante que han publicado nuestros amigos de «Rincones de Benicassim«: Ruta al pico «L’Agulló»

 

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