El tren Flecha Roja ha sido un símbolo del poder de Rusia desde la época imperial, y aún hoy sigue en funcionamiento.

Viajar en tren por Rusia es una experiencia en sí misma. Realizar el transiberiano ha sido uno de los grandes sueños de mi vida que hace poco pude hacer realidad. Sin embargo, justo antes de emprender el camino hacia China, pudimos disfrutar de una etapa previa en uno de los trenes más legendarios y auténticos que se conservan aún en funcionamiento. El tren nocturno Flecha Roja (‘Krasnaia Strela’), que cubre el trayecto entre San Petersburgo y Rusia.

El tren Flecha Roja, 'Krasnaia Strela', de San Petersburgo a Moscú.

El tren Flecha Roja, ‘Krasnaia Strela’, de San Petersburgo a Moscú.

Aunque desde un punto de vista pragmático lo más cómodo sería realizar este trayecto en avión, el tren sigue siendo una de las opciones preferidas para la mayoría de la población rusa que ha visto como el progreso de su nación se iba construyendo parejo al de los tendidos de vía férrea. Sin embargo este lujoso y vetusto tren sigue resultando caro para el ciudadano de a pie, y es más frecuentado por gente de negocios o turistas en verano. Y si además eres un viajero apasionado por los trenes como yo, es difícil no caer en la tentación.

 

 

Un tren cargado de historias

Posiblemente éste sea el único tren del mundo que es recibido con una marcha triunfal. Todas las noches a las 23:55 el tren emprende su camino desde la estación ‘Moskovsky’ de San Petersburgo para llegar a las 7:55 de la  mañana siguiente a la estación ‘Leningradski’ de Moscú. Y también todas las noches, en el momento en que el convoy hace su aparición en el andén, comienza a sonar por la megafonía el “Himno a una gran ciudad”, del compositor Reinhold Glière. Quizá es ahí cuando te das cuenta de que no se trata de un tren normal.


Las dos ciudades más importantes de Rusia están separadas por una distancia de 649.7 kilómetros, que este tren recorre en una super-estricta línea recta. Únicamente hay una sola curva en todo el trazado, que además está cargada de leyenda. Dicen que el propio Zar Nicolás I proyecto la vía sobre un mapa ayudado de una regla y que mientras lo hacía el lápiz tropezó con uno de sus dedos provocando una pequeña curva en el dibujo. ¡A ver después quién era el guapo del ingeniero que advertía a su majestad del error!

La estación Moskovski de San Petersburgo.

La estación Moskovski de San Petersburgo.

Aunque el tren recorre la segunda línea férrea más antigua del país, el Flecha Roja lleva en funcionamiento algo más de 84 años, cuando en 1931 Stallin lo mandó construir como transporte para los miembros más destacados de su gobierno. Desde entonces ha funcionado casi ininterrumpidamente y viajar en él era siempre un signo de clase y distinción. Tan solo el sitio de Leningrado durante la II Guerra Mundial fue capaz de interrumpir su funcionamiento.

Dormir en el tren Flecha Roja

Justo antes de subir al tren ya impone un poco el momento de enseñar los billetes. Las azafatas (‘provodnitsa’) no se caracterizan por su sonrisa y te reciben con la mayor de las frialdades. Son muy amables, pero eso sí muy secas y a veces hasta da miedo dirigirte a ellas por si te riñen por algo.

Interior del tren Flecha Roja, de San Petersburgo a Moscú.

Interior del tren Flecha Roja, de San Petersburgo a Moscú.

Una vez dentro da la impresión de que has viajado 50 ó 60 años en el tiempo. Los vagones están decorados con elegantes cortinas y visillos, alfombra roja, apliques  dorados en las puertas, y un servicio completo de lujosas jarras para tomarse un digestivo vodka antes de acostarse.

El compartimento en que viajamos constaba de cuatro literas. Las de abajo escondían un pequeño arcón que se utilizaba como armario para meter las maletas. Y las de arriba se podían plegar mientras no se estaba durmiendo.

Litera superior del compartimento del tren Flecha Roja de San Petersburgo a Moscú.

Litera superior del compartimento del tren Flecha Roja de San Petersburgo a Moscú.

Al rato de emprender la marcha la azafata reparte las sábanas limpias para que te hagas la cama y te pregunta si vas a querer tomar algo antes de acostarte. Y tras esto es aquí es donde empieza el juego de la cortesía no escrita. Hay que ponerse el pijama. Así que como quien  no quiere la cosa la gente va saliendo con cualquier excusa del compartimento (lavarse los dientes, respirar, estirar las piernas…) para que los demás puedan desvestirse sin pudor.

Litera inferior del tren Flecha Roja de San Petersburgo a Moscú.

Litera inferior del tren Flecha Roja de San Petersburgo a Moscú.

El aseo se comparte con el resto del vagón (hay dos por vagón) y hay que decir que, comparados con los que tuvimos que lidiar posteriormente en el transiberiano, estos eran de auténtico lujo (básicamente como el baño de cualquier AVE de España). También existen camarotes individuales con aseo propio, pero su precio que suele superar los 300 euros lo hacen poco recomendable para el turista común.

Y una vez cada uno en su litera toca dormir…el que lo consiga.

Alrededor de las 7 de la mañana las azafatas despiertan uno por uno a los diferentes compartimentos y van sirviendo un desayuno, sencillo pero bastante completo. Y cinco minutos antes de las ocho, el tren llega a su destino, la estación de ‘Leningradski’ en Moscú.

Comprar billetes del tren Flecha Roja

Desayuno en el tren Flecha Roja de San Petersburgo a Moscú.

Desayuno en el tren Flecha Roja de San Petersburgo a Moscú.

Afortunadamente cada vez es más sencillo comprar billetes de tren en Rusia. Cuando nosotros viajamos la venta on-line para extranjeros era un auténtica utopía y tuvimos que acabar recurriendo a una agencia, que nos cobró la correspondiente comisión. Sin embargo desde el año pasado ya es posible para cualquiera comprar billetes del tren Flecha Roja desde la propia web de la compañía rusa de Ferrocarriles.

Para poder comprar un billete primero hay que registrarse y hacer login en la página. Una vez registrados basta con seleccionar el trayecto y la clase de billete que queremos comprar e ir siguiendo las instrucciones (en inglés). Se puede pagar con la mayoría de tarjetas de crédito y una vez hecha la compra hay que asegurarse de que recibimos, o bien el billete electrónico, o bien un localizador para poder imprimir el billete en la propia estación.

El precio por trayecto del tren Flecha Roja suele rondar los 60 euros (dependiendo del cambio rublo/euro). Al igual que ocurre en España, hay que tener en cuenta que los billetes para la mayoría de las líneas solo pueden comprarse con 45 días de antelación, lo que puede complicar un poco las cosas si estamos planificando un viaje con mucho tiempo.

 

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