Mongolia es un país impresionante. Posiblemente su capital, Ulan Bator, sea lo menos atractivo de esta extensísima nación llena de contrastes geográficos. Por eso la mejor manera de disfrutarla y conocerla es dejar de lado las caóticas y polvorientas avenidas y adentrarse en cualquiera de sus inmensos parques naturales.

Peaje de la autopista de salida de Ulan Bator en Mongolia.

Peaje de la autopista de salida de Ulan Bator en Mongolia.

La extensión de Mongolia es tres veces la de España y sin embargo su población total es similar a la de la ciudad de Barcelona. Si tenemos en cuenta que alrededor de un millón de personas viven en la capital, podemos hacernos una idea de la bajísima densidad de población del país y de lo fácil que es encontrar paraísos aislados a poco que te alejes de ella. De hecho está considerado como el país con menor densidad de población de todo el planeta.

La Yurta o 'Ger' es el alojamiento tradicional en Mongolia.

La Yurta o ‘Ger’ es el alojamiento tradicional en Mongolia.

El parque Nacional de Gorkhi – Terelj

Nosotros estuvimos en Mongolia casi de paso, y ya que apenas teníamos dos días optamos por ‘huir’ hacia el parque Nacional de Gorkhi-  Terelj, ya que es el más cercano a la capital. Para llegar hasta allí recurrimos a un conductor local que nos traslado hasta nuestro destino en poco más de hora y media en su todoterreno.

Parque nacional de Gorkhi Terelj en Mongolia.

Parque nacional de Gorkhi Terelj en Mongolia.

Una vez abandonas la ciudad lo primero que te llama la atención son las propias autopistas del país. La que nos llevaba hasta Terelj era de peaje, y cualquier parecido con una autopista europea es mera coincidencia. Pocas veces en mi vida he pasado miedo en un coche y esta ocasión fue una de ellas. Puesto que se trata de un país tan grande y con tan poca población Mongolia tiene muy pocas carreteras asfaltadas y las que lo están parecen una auténtica plantación de agujeros. Además es muy habitual que se te crucen por el camino vacas, caballos, cabras e incluso algún camello.

Vista de nuestro Gercamp (campamento de Yurtas) en el parque Nacional de Gorkhi - Terelj

Vista de nuestro Gercamp (campamento de Yurtas) en el parque Nacional de Gorkhi – Terelj

Al ser el enclave más cercano a la capital, Terelj es también uno de los parques naturales más visitados y con más establecimientos turísticos. Nosotros optamos por dormir en un campamento de Yurtas en el fondo de un valle rodeado de montañas, estapa e impresionantes formaciones rocosas como la celebre Roca Tortuga (‘turtle rock’).

La 'turtle rock' (roca tortuga) en el Parque Nacional de Gorkhi Terelj en Mongolia.

La ‘turtle rock’ (roca tortuga) en el Parque Nacional de Gorkhi Terelj en Mongolia.

Dormir en un ger o yurta

La Yurta o Ger es el alojamiento típico mongol en el que aún hoy en día vive la gran mayoría de la población, incluso en las zonas urbanas. Se trata de construcciones portátiles, parecidas a una tienda de campaña desmontable y con una estructura de madera. El recubrimiento de la tienda es de lana, lo que ayuda a mantener el calor en invierno y el fresquito en verano, y una capa de lona exterior impide que penetren la lluvia o la nieve.

Interior de nuestra Yurta o ger en el parque Nacional de Gorkhi - Terelj

Interior de nuestra Yurta o ger en el parque Nacional de Gorkhi – Terelj

Aunque no lo parezca, son habitáculos extremadamente confortables. La que ocupamos nosotros tenía tres camas, una mesa con sus sillas y una estufa de leña. Para ducharse y hacer cada cual sus necesidades, existían unos vestuarios comunes para todos los huéspedes del campamento, así como un pequeño bar donde comer y desayunar. Sin embargo no debemos de olvidar que, pese a todo, estamos durmiendo en medio del campo y por tanto la naturaleza sigue su curso. Y con la naturaleza me refiero a los mosquitos y las arañas.

Alimentando la estufa de leña de nuestra Yurta o ger en el parque Nacional de Gorkhi - Terelj

Alimentando la estufa de leña de nuestra Yurta o ger en el parque Nacional de Gorkhi – Terelj

Antes de acostarnos tuvimos que deshacernos de 15 arañas que, pese a no ser venenosas, no son el compañero más agradable para pasar una noche de agosto. Los mosquitos fueron el segundo frente de batalla. Si sumamos humedad, hierba fresca y vacas y caballos campando a sus anchas por todo el valle, el resultado es un auténtico paraíso para moscas y mosquitos de todo tipo. Nada que no se solucione con un poco de loción anti-mosquitos y encendiendo la estufa de leña de la tienda, cuyo humo ahuyentaba a los insectos (en Mongolia en agosto y por la noche hace bastante frío).

Vista de nuestro Gercamp (campamento de Yurtas) en el parque Nacional de Gorkhi - Terelj en Mongolia.

Vista de nuestro Gercamp (campamento de Yurtas) en el parque Nacional de Gorkhi – Terelj en Mongolia.

Remilgos de mal viajador a parte, se trata de una experiencia que recomiendo a todo el que tenga la oportunidad y que volvería a repetir si pudiera.

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