Hay una cosa que nos encanta a los valencianos y es la de inventarnos reglas sobre el arroz. Que si está prohibido ayudarse con pan, que si se debe comer directamente de la paella y con cuchara de palo, que si el que le echa limón al arroz debería morir en la hoguera. En algunas de estas afirmaciones puedo estar más o menos en contra, pero hay una por la que no paso.

La paella mínima del restaurante l'Arruz de Alicante.

La paella mínima del restaurante l’Arruz de Alicante.

La paella está prohibida por la noche

Aunque sea una de esas leyes no escritas, no sé por qué razón está mal visto en estas tierras ir a un restaurante y pedirse un plato de arroz por la noche. Las únicas excepciones que se permiten son dos: La primera es que se trate de las sobras del mediodía que te las comes para cenar. Y la segunda es que sean Fallas, Fogueres, Magdalena o cualquier otra fiesta popular y haya un concurso de por medio.

Está claro que cascarse un arroz a banda no es lo que se diría una cena ligera ni tampoco lo más indicado antes de irse a dormir, pero sin embargo tampoco lo es el chuletón de buey y bien de acuerdo que está todo el mundo cuando se pide uno trinchadito con ajetes en una cenita informal.

El ‘Arroz Robao’

Tapita de Arroz robado de L'Arruz Alicante.

Tapita de Arroz robado de L’Arruz Alicante.

A mi me encanta el arroz. Y quizá este sea uno de los motivos por los que me robó el corazón el restaurante L’Arruz (antes se llamaba Tapelia) el primer día que fuimos allí a picar algo, y ahora ya se ha convertido en uno de nuestros locales de cabecera para tapear por el centro. Es de los pocos sitios de Alicante donde puedes ir de tapeo y que te sirvan una tapita de arroz a las 10 de la noche dentro de una paellita mínima.

Ellos lo llaman ‘arroz robao’, ya que lo que hacen es ponerte media ración del arroz que tengan hecho para ese día dentro de una paellita minúscula. Para mi es algo grandioso, ya que te quitas el gusanillo del arroz, pero sin llegar a morir de indigestión. El único inconveniente es que al ir ‘robándolas’ de las paellas que van haciendo ese día puede darse el caso de que se acaben cuando tu cuerpo más lo necesita.

De hecho el día que les hicimos este vídeo no les quedaba y tuve que conformarme con un montadito de presa ibérica y unos huevos rotos con setas y foie de pato…¡Ya ves tú que castigo!

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