Desde que me abrí una cuenta en Instagram comenzó a atraerme poderosamente fotografiar retretes. Seguramente Freud tendría mucho que decir al respecto, pero lo cierto es que hace poco, revisando mis fotos de estos últimos dos años, me he dado cuenta de que sin haberlo planeado tengo en mi haber un mini-estudio sociológico de cómo se va al wáter en diferentes culturas del mundo.

La duchita árabe

Mi primer contacto con este estilo de inodoro-bidet fue en Qatar. Si os soy sincero creo que no conseguí entender muy bien cómo era su funcionamiento exacto, y tampoco lo utilicé en mis propias carnes, ya que afortunadamente también tenían al lado un rollito de papel higiénico convencional.

El mecanismo es tan simple como un grifo adosado a la pared con el que limpiarte las partes después de haber hecho tus necesidades. El sistema no es lo que me parece curioso, sino el hecho de que esté instalado en unos aseos públicos.

Un inodoro con manguerita en Qatar.

Un inodoro con manguerita en Qatar.

Cuando un tiempo después volví a encontrarme uno de estos retretes en Maldivas, país también de mayoría musulmana, me puse a investigar un poquito y descubrí que este dispositivo obedece, no solo a cuestiones higiénicas, sino también religiosas. De hecho en los países donde se observa la religión con mucho más fervor hay recomendaciones bien precisas de como se debe ir al baño, que incluyen aspectos tan curiosos como limpiarse los restos con la mano izquierda, y salir del servicio con el pie derecho.

Estilo en San Petersburgo

Siempre se ha dicho que los rusos son amantes de lo barroco y de la decoración recargada. Aunque sus inodoros sean parecidos a los de Europa, hay ciertos detalles que llaman la atención, como esta decoración campestre con la que nos encontramos en San Petersburgo. Una empalizada y algunas plantas de plástico son suficientes para trasladarnos a una dacha entre la tundra.

Water en San Petersburgo

El Wc decorado de San Petersburgo.

Asia y el ‘paracaidas’

En general cuanto más al este nos trasladamos más cambia el tipo de inodoro con que nos vamos a encontrar. El más común entre los países asiáticos es el que yo llamo (no sé si alguien más lo llama así) de ‘paracaídas’.

Se trata de poco más que un agujero en el suelo con una pequeña plataforma donde poner los pies. Los más cómodos incluyen también unas asas para agarrarse, pero el verdadero reto es el de desahogarse en cuclillas sin que te dé una rampa. Éste de la foto tuve el ‘placer’ visitarlo en Ulan Bator.

El wáter de paracaídas es el más extendido en Asia.

El wáter de paracaídas es el más extendido en Asia.

Odisea en el transiberiano

Otro cantar son los retretes del tren en Rusia. Durante el recorrido en el Transiberiano tuvimos que pasar cuatro días enteros sin bajar del tren durante el trayecto entre Moscú e Irkutsk, en Siberia. Los vagones tienen dos pequeños aseos (sin ducha, por supuesto) en el que 40 personas se las tienen que apañar para lavarse, hacer sus necesidades y, entre otras cosas, lavar los platos o la ropa. Toda una experiencia, aunque al final del trayecto se puede empezar a echar de menos un poquito más de higiene.

Aunque parezca un sillón de tortura, este es uno de los wc del transiberiano.

Aunque parezca un sillón de tortura, este es uno de los wc del transiberiano.

El wáter robótico de Japón

Pero sin duda los número uno en lo que sanitarios se refiere son los japoneses. Han perfeccionado el confort y las prestaciones de sus retretes hasta límites que rozan el ridículo. Aunque en los hogares humildes siguen apostando por el ‘paracaídas’ lo que más abunda entre su clase media son los inodoros electrónicos marca ‘Toto‘.

Mandos de control de un WC electrónico en Japón.

Mandos de control de un WC electrónico en Japón.

Los más básicos incorporan un pequeño grifo oculto que tras acabar la faena aparece y dispara un chorrito de agua caliente directamente al foco de la suciedad. Sin embargo los más sofisticados también incluyen otras opciones premium como regular la temperatura del asiento para que no se nos enfríen las posaderas, radio y mp3 incorporado: El colmo de los colmos lo descubrí en los aseos de un hotel en Kioto: un botón que simula el ruido de tirar de la cadena para poder tirarnos pedos a gusto sin que nos oiga el ocupante del retrete de al lado.

Verdaderamente Japan is diferent.

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